Pérdidas…

Una cosa a la que nos tenemos que acostumbrar los aficionados a los bonsái, es, a las pérdidas de algunos ejemplares.

Creo que es parte de la práctica bonsái; asumir que algunos ejemplares mueren, es parte de la vida.

Las condiciones climáticas extremas por exceso de calor, viento excesivo o heladas, además de viajes inesperados, hijos olvidadizos o cuestiones ajenas a nuestra voluntad, ponen en riesgo a nuestros estimados árboles. También plagas como: la cochinilla lapa, la algodonosa, orugas u hongos.

Es muy habitual entre aficionados el exceso de riego. Un compañero me trajo su bonsái, un «hermoso ejemplar», con solo dos hojas para que, mientras durasen sus vacaciones lo regase. Ahora esas dos hojas están peor.

La pereza también es un factor contrario. A veces sabemos que tenemos que hacer un cambio de sustrato o algo similar, pero… llenar de tierra la casa, es lo que retrasamos, con la consiguiente pérdida.

Focalizamos muchos esfuerzos y cariño en el cultivo, lo que produce frustración cuando suceden estas cosas, debemos aprender a gestionar esa frustración.

Si queremos bonsái, ya sabemos que la vida sedentaria es el ideal; o contratamos a un jardinero.

Todo este comentario viene a cuento de la perdida de una de las higueras, -nunca estuvo al 100%, pero me gustaba mucho- y el entristecimiento de las hojas de uno de mis más apreciados olivos.

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28 de agosto.

El 18 de agosto de 2022, jueves, por la tarde, se me ocurrió… La idea era: que apareciese el mismo contenido en todos y cada uno de mis Blog.

Al escribir la nota sobre el papel, me vino a la mente María. No dejo de pensar en ella, de recordarla y de sentir su ausencia.

La cuestión era hacer una publicación única; una especie de inicio de curso, de un nuevo punto de partida, para lo cual, debía de decidir el día, y ese día es hoy. Es también un aviso para “navegantes”. Realmente y sin dramatizar, no es más que una breve nota, un “recuerda Manuel”…

Sigo con mi vida, mis lenguas y mis artes marciales, mis cosas, con aquellas que me permiten caminar y hacer camino. Quizás sin ellas, hace tiempo que lo hubiese dejado de andar, pero, no son más que “cosas”, soy consciente de ello.

Al final, no hay nada realmente importante, solamente el camino por donde andas, casi sin querer.

Así pués, seguimos dando un paso más con esta entrada. Recuerda Manuel.

Manuel, esbama.

Una de mis cinco higueras.

Hace tiempo que no abro este Blog dedicado a mis bonsái. Ya era hora de publicar alguna cosa.

Hoy, una de mis cinco higueras. con sus pequeños higos y las hojas algo reducidas, aunque pueden reducirse aún mucho más.

La higuera es quizás, el árbol «autóctono» que más me gusta. Sin despreciar a otros y por supuesto a esos increíbles ejemplares japoneses de hojas diminutas y excelente ramificación. Pero… una imagen puede ser excelente para explicar.

El estado de mis higueras.

Parece que de momento todo bien, a excepción de la higuera de la cual comento en mi última entrada, con serios problemas de deshidratación…

En un principio mantuvo las hojas un par de días y al regar pareció revivir pero, tuve la poca precaución de situarla un día en un lugar al que le daba el sol por la mañana. Ese día hizo calor y el resultado es que se entristecieron todas las hojas.

Las corté y el pedúnculo, que suele caer, quedo duro y seco. creo que la planta no está muerta pero dudo de que llegue a la primavera, una pena pues posee un porte muy bello.

El resto de higueras, mantiene aún las hojas en pleno noviembre aunque ya van dando signos de amarilleo otoñal. Espero a que caigan las hojas para hacerles una poda y preparar así las higueras para la primavera.

El resto de árboles están en su época. Las moreras, han perdido ya hojas, el olivo tiene quizá algún problema de exceso de riego pues presenta algunas puntas de las hojas con coloración marrón. (Seré más cuidadoso). Los manzanos, me dan mucha alegría pues de semilla hasta ahora, no han dejado de crecer y robustecerse, más uno que el otro pero los dos ahí están.

En general, tengo algo de ansiedad pues me gustaría meterles mano y hacer modificaciones en su estructura. La impaciencia no suele ser buena en el mundo bonsái.

Voy a poner una par de higueras más mi en mi vida…

He estado en unos viveros dando un paseo en plan relax y he visto dos higueras de esas que podríamos considerar «supervivientes».

Dos ejemplares pequeños tipo pre-bonsái, (quizá de haber estado en plenas condiciones no las hubiese comprado), pero… dadas las circunstancias, y el mal estado de las plantas, he pedido un descuento en el precio, y ha estado bien.

He llegado a casa y me he puesto a descalzarlas de los tiestos. Tenían poca tierra y estaban algo secas las hojas.

He pasado la tarde preparándolas. Está claro que quizá no sea la época más adecuada, pero después del verano, estas plantas se recuperan bastante bien. Así que, he quitado tierra, he recortado raíces y las he plantado con buena tierra para bonsái.

Una de ellas tenía algo de deshidratación pues una vez terminada la labor de replantado y después de haber regado tiene otro aspecto. El de una planta normal.

La otra higuera, tiene problemas más severos, quizá el estrés hídrico la ha tocado más seriamente.

Ya poseo cinco higueras, y aunque no es mi objetivo hacer una colección de árboles y plantas, bienvenidas sean.

Quería haber comprado algo más para el interior de casa pero, con el tema del descubrimiento de estas dos últimas higueras, no he mirado más.

Sigo siendo un troll

Eso parece pero es que me lo pide el cuerpo.

Ahora le toca a Instagram. A las imágenes que en este portal suben muchos usuarios mostrando sus estacas más o menos trabajadas en las que se incluyen paquetes de tabaco o mecheros de todos los colores.

Es necesario, en ocasiones, poder dar una idea de las dimensiones de nuestros bonsái, para lo cual usamos un objeto de referencia conocido: un paquete de tabaco, un mechero, unas tijeras, un vaso de agua, una botella de tamaño incierto… Eso está bien, pero con relación a los mecheros, los hay de todos los tamaños, además la imagen de un mechero no sé si transmite aquello de «la dimensión» o simplemente te arruina la imagen, y la esencia que el bonsái transmite.

Usar paquetes de tabaco, no es muy conveniente, a mi modo de ver, porque el tabaco atenta contra la salud y contra principios estéticos. Si el tabaco mata, ¿cómo se te ocurre poner un paquete de tabaco junto a tu bonsái favorito? Igual pasa con los mecheros, tan asociados a los fumadores.

Yo, como exfumador, y afectado por el tabaco, me veo en la obligación moral de rechazar cualquier cuestión relacionada con el hábito de fumar, ya sea con la cajetilla, los cigarrillos o los mecheros; y si en la televisión se omite el tabaco, ¿por qué no hacerlo también en las RR.SS. ?

No los busco (a veces sí), pero cuando veo algún mensaje, imagen o lo que sea, con un bonsái y un mechero o un cajetilla de tabaco, lanzo mi opinión, a veces algo sarcástica… sigo siendo un troll.

La sorpresa es que a algunos usuarios les gusta; y en pro de la salud pública, si lees esta entrada de mi Blog, te pido que actúes en consecuencia, difundiendo tu propio criterio sobre el tabaco.

Manuel el Troll

Hace tiempo, allá por el 2012, me «banearon» en un Foro (MUNDOBONSAI), por este y otros comentarios más. Se sintieron ofendidos algunos, pero… otros, estaban de acuerdo con este planteamiento. La entrada de entonces, sigue siendo vigente hoy.

«No me he vuelto loco, la verdad es que no pretendo hablar mal para triunfar, como hacen otros, pero lo cierto es, que entre aficionados y profesionales, algunos profesionales, tenemos entre todos la colección más horrible de arbolitos que jamás se haya visto.

Feos no sólo en España, o en América; también en el resto de Europa y más…

¿A que obedece tanta fealdad? Vemos árboles de los que tomamos como modelo la figura, el estilo, la esencia… pero, y este es el problema, nos quedamos mezquinamente en la superficie, y yo el primero.

Tenemos árboles que acaban abruptamente; otros que parecen estacas para matar vampiros, o supositorios; otros que ni se sabe qué figura pretenden emular… o aquellos que como no tenemos ni gusto ni «ná de ná» son feos de cojones y ahí los mantenemos simplemente porque parecen, o mejor dicho no parecen lo que son, es decir, no parecen una higuera o un olmo… etc.

Y luego eso si, «el bonsái de hoy para mañana», arramblamos justificadamente claro, un ejemplar de la naturaleza y le pasamos máquina de corte, fresadora pulidora si es preciso, manguerazo de tal y de cual y en un par de sesiones tenemos un árbol de esos de más de 100 años que luego se venden en las grandes exposiciones internacionales pero que son el resultado de eso, un verdadero proyecto comercial.

¿No nos estaremos alejando de la filosofía generadora de los bonsái y de la técnica para lograr una comunión no sólo con la naturaleza, también con nosotros mismos, más allá de la mera y superficial estética del arbolito pequeñito?«

De nuevo…

Sí, la higuera que planté en enero parecía congelada, no daba ninguna señal de vida, no obstante si parecía hidratada… al final, comenzó a mostrar sequedad… y murió.

Hoy tengo tres higueras. ¿recordáis la higuera cercana a mi casa?, pues una de las últimas ramas que cogí, ha dado tres estupendas y grandes hojas que hacen pensar que esta planta sobrevivirá. También de un vivero compré en distintas ocasiones dos higueras más, que planté en tiestos bonsái y parecen estar tomando fuerza.

La última es una sobreviviente. Estaba suelta de su tiesto, con una cepellón duro y reseco y con unas ramas largas y feas que mostraban mal aspecto.

Después de recortar raíces, asear y podar, la planté en uno de los antiguos tiestos que aún rondan por casa y el resultado me alegra, pues tiene ese sentido de kanji, fluido y contenido en si mismo a la vez.

En este momento tengo un par de manzanos, plantados en tiestos bonsái desde semilla; algunos frutales, también desde semilla, un olivo unas moreras que me están haciendo padecer mucho, y un par de geranios que aunque no son árboles estoy tratando con la técnica de defoliado, poda y recorte de raíces.

Jamás pensé que volvería.

Eso creía yo, pero ya ves, otra vez con los Blog.

He ido con mi hijo a una tienda de plantas y he comprado un tiesto y un plantón de higuera… por hacer honor al nombre del Blog. Y he estado trabajando con él.

En una primera instancia, he recortado el plantón, luego he pasado todo el bulto de raíces al tiesto dejando las raíces en su sitio y acomodando el cepellón.

Los bonsái siempre me han gustado, desde muy temprana edad, incluso antes de esa oleada de moda de la técnica japonesas.

También he de decir que me tiraron de un foro por decir que la mayoría de bonsái que tenemos los aficionados, son palos de escoba plantados en bonitos tiestos. Vaya, y así era, lo juro, fotos y fotos de plantones mal plantados pero así es la vida.

Sigo pensando que el bonsái no es el árbol acabado, es el día a día, la paciencia, la ilusión… desgraciadamente no tenemos esa mentalidad asiática, y lo deseamos todo para ayer.

Bien una imagen de mis dos principales árboles. Un olivo (olea europea), y la estaca, mi Higuera Bonsái, (ficus carica), que también da título a este Blog.

Mi esqueje de higuera hoy.

Hace ya un tiempo, a inicios de primavera, tomé un trozo, una rama, un… esqueje de una higuera próxima a mi domicilio. Corté una botella de plástico y metí el esqueje dentro, teniendo la precaución de que no le faltase agua.

Las raíces no tardaron en aparecer, y hoy muestra dos pares de hojas pequeñas y una enorme hoja de higuera bien hermosa.

Pronto plantaré el esqueje en tierra. Buscaré un buen sustrato de mantillo, turba y arena de río que posiblemente me haga yo mismo y lo plantaré en un tiesto que no «desdiga mucho».

Lo cierto es que no me fijé mucho en su aspecto, aunque en la entrada enterior lo traté de hermosa rama, y hoy en día lo veo realmente feo, pero, dadas las circunstancias, voy a intentar, simplemente, que se desarrolle como bonsái. Luego ya veremos. ¿Filosofía bonsái… ? Si, por supuesto.